domingo, octubre 08, 2006

REFLEXIONES SOBRE LAS ARTES MARCIALES Y LA VIOLENCIA

El autor con su alumno Antonio Carrillo Moya.

“CONTENER ANTES QUE HERIR, HERIR ANTES QUE MUTILAR, MUTILAR ANTES QUE MATAR, MATAR ANTES QUE SER MATADO”

“NUNCA ADMIRES A UN HOMBRE POR SU FUERZA, SINO POR SU MANERA DE EMPLEARLA”


Proverbios Chinos

Algunas personas relacionan las Artes Marciales directamente con la violencia, y las rechazan argumentando que en los tiempos actuales y con nuestro grado de civilización, nuestra filosofía debe encaminarse hacia el pacifismo y la no violencia. En esto ultimo estoy de acuerdo, pero no puedo estarlo en la relación “Arte Marcial =violencia”, puesto que una cosa no implica la otra, en mi caso el Wu-Shu tradicional, además de ser un efectivo sistema de defensa personal es un excelente sport que permite mantener y desarrollar como en todas las actividades de dinámica corporal, se establece y un equilibrio cuerpo-mente y, al mismo tiempo que se logra un cuerpo saludable s consigue una mente sana.
Todavía no conozco un artista marcial que se dedique a ir por la vida agrediendo sin un motivo aparente, abusando de su fuerza y conocimientos.
No hace falta ser muy avispado para darse cuenta de que la violencia está en la calle, esta es inherente al ser humano, por eso, debemos aceptarla como algo que forma parte de nosotros y canalizarla correctamente, de forma que no dañe injustamente a los demás, ya que nunca sabemos cuándo nos puede afectar, puesto que no siempre está en nuestra mano evitar una agresión (por experiencia propia).
Desde pequeños hemos podido observar que las agresiones se centran casi siempre en los más débiles, y que no se meten contigo cuando intuyen que no eres presa fácil y que pueden recibir más de lo que van a dar, salvo los que buscan l encuentro físico directo (mucho cuidado con este ganado). Las Artes Marciales suplementan la falta de fuerza equilibrando las situación, por lo que muchas veces la agresión no se produce o se ataja rápidamente evitando mayores consecuencias.
Usando nuestra agresividad de manera adecuada lograremos descargarnos, liberar adrenalina, quemar toxinas, consiguiendo una relajación, una paz interior que nos hará sentirnos bien con nosotros mismos, acorde con lo que practicamos y divulgamos.
A los proverbios chinos anteriores me gustaría añadir uno de mi propia cosecha, “la violencia no conduce a la paz del espíritu, el miedo tampoco”. El equilibrio y la paz interior no es fácil d conseguir, pero más difícil es mantenerla. A esto no nos ayudará el miedo constante a una agresión, o el trauma psicológico y el sentimiento de impotencia que nos queda dentro después de haber sufrido una: La sensación de ir tranquilo por la calle es grata y nos ensancha por dentro.
Son muchos los beneficios que se pueden obtener con la práctica del Arte Marcial tradicional adaptándolo con una metodología racional y moderna, y no solamente a nivel físico sino a nivel mental se consigue un equilibrio interno y seguridad, necesario para el control de nuestra ira, alivio de las tensiones cotidianas, reafirmación y desarrollo de la personalidad, coordinación y concentración.
Entre los derechos fundamentales del hombre destacan el derecho a la vida y l derecho a la dignidad. En buena parte está n nuestras manos conservarlos, al mismo tiempo que conseguimos una sociedad más solidaria y una calidad de vida superior e igualitaria.
Como final a está reflexión y que debería quedar claro para los neófitos y contrarios a la práctica de las Artes Marciales, es que éstas forman un perfecto método de salud, una divertida actividad para el ocio, un instrumento para la realización personal, un camino de vida.
Autor Luis Jiménez Ramírez, editado en la revista CINTURON NEGRO Nº 55.

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